martes, 18 de agosto de 2009

Rescátame

[Eduardo Rivera, La Hoguera (2006)]


Que tu ausencia no deje de ser un tropel de golpes
Que me deformen la cara convirtiendome en un mosntruo
Para que así no vuelva a despertar oliendo alientos
De uvas y azufre en bocas de perras
Que tus ofensas no dejen de ser cruz ni calvario
De un mátir que jamás amó al prójimo ni alivió a lo enfermos
Solo amó las estatuas erguidas para él por seguidores paganos
Despójame de las encías y planta en ellas enredaderas
Que se crucen, enmohezcan e inhabiliten mis fauces
El barro que escupo no lo pueda vomitar
Que sea un cadáver enterrado por dentro
No dejes de azorar mis fantasmas, que no encuentren la paz
Ni descanso celestial
Porque el descalabro de mi naufragio
Parece canción de cuna para los niños ante el descalabro
De tu existencia misma
Que en cada instante no deje de pesarme la entrepierna
Como castigo a ser hijos aberrantes del demonio
Acéfalos, indolentes, mortalmente cabríos
Tu algazara de culebras pardas
No dejen de liberar yeguas apocalípticas desbocadas
Que destrozen monumentos que hicimos con huesos de nuestras víctimas
Revienta mis oídos con tu baile de fiesta
Perfectamente en desarmonía con tu boca
Hasta que me hierva la hiel
Y démoselas de beber a cristos verdaderos
Acaso no sabías que los ecos que llevan los vientos de mi triste voz
Apenas me despeinan y yerguen un mechón
En contraste con los huracanes de tu boca alocada
Libre, enajenada e incensurable
No tengo mas que el cobijo bajo un sauce derrotado: fría sombra bajo sombra fría
Al buscarnos seríamos desahuciados cogiendo medicinas estériles
Acogiendo esperanzas de frailes
Inútiles como despertar cada día
Contigo no vi más que paisajes cadavéricos
Habité infiernos perfectamente cuadrados
Tierras de desterrados
Paraíso de ruines
Y tras tu marcha, vuelvo al cielo
Lleno de lo divino
Tocando las arpas para ¡Oh! dios padre
Con plegarias dominicales de esquina
A tus reinos
Que jamás deseé
A cielos desesperadamente eternos.

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