Carroñeros de la sinrazón libradme
arrancan sin piedad la victoria que endulzaba a Narciso ¿alma?
dulce vacío colgante arrastrado
la Carne Negra exótica
ya no corroe las venas turgentes pulsátiles punzadas abiertas
la aguja no alcanza el cráneo laberinto
el reo ya no exhala
inmóvil incapaz de suplicar un jarro de agua, pan enmohecido
Ahora ruega la palanca abajo
consumación del deber, del sistema
el toque final
la corriente arbórea, serpiente de luz
entra y sale rápidamente desvergonzada
fin de la obra actores de charcos
telón abatido sobre la apología de indígenas de metrópolis
el pecado de las entrañas no se sacia con redención (¡estúpida redención, debilidad soga!)
una navaja certera solo fulguraría la mueca parasitaria
El exterminio del Yo
tras la puerta tras la puerta tras la puerta...
una sociedad ahogada en plásticos y cuerdas flotando río abajo
no es suficiente venganza ni sabor
para este corazón atornillado a un muelle oxidado
Bestia de mares. Devorador de faros.

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